jueves, 12 de junio de 2008

Para bibliotecarios…¡Don Panchito!


Francisco de la Torre Ortiz

Para bibliotecarios…
¡Don Panchito!


En su trayectoria se ha ganado a pulso el respeto, aprecio y respeto de todos los que le conocen a lo largo del tiempo en el campus universitario.

Su don de gente, servicios y amabilidad, tienen un sustento por demás valioso: cumplirá 80 años de edad y de ellos, ¡50 ha sido bibliotecario!

Amante de la biología y por ende un naturista consumado, comparte su vida entre el amor por los libros, la bohemia musical del tango, los boleros, tenores y el ajedrez.

Don Francisco de la Torre Ortiz, es el decano de la biblioteca del Departamento de Derecho de la Unison, la que honrosamente lleva su nombre.

Con cariño y aprecio se le llama “Don Panchito” y siempre, con emoción expresa que, “si volviera a nacer, con enorme gusto y pasión sería una vez más bibliotecario”.

Don Francisco nació el 28 de septiembre de 1929 en Ciudad Obregón, pero desde los cuatro años sus padres se trasladaron a Imuris, donde transcurrió toda su vida hasta… llegar a Hermosillo.

Su padre fue don Francisco de la Torre Victoria y Teresita Ortiz, quienes también procrearon a María Teresa.

De ambos, aguarda gratos recueros, especialmente de su señora madre por su legado como enfermera y maestra.

“A sus 90 años le hicieron gran homenaje en la tierra que le vio nacer, Imuris, y fue tan grande su labor que la calle donde nació lleva su nombre. “Trajo más de mil niños al mundo”.

En 1954 llegó a Hermosillo a trabajar en el aeropuerto local en un turno de “12 por 36” (de 8:00 a 20:00 horas y descansaba un día), ganando en propinas de 300 a 400 pesos diarios.

Laboraba en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes cobrando los estacionamientos y aterrizajes de los aviones.

Cuenta que cuando le tocaba descanso se venía a leer a la biblioteca del Museo y Biblioteca de la Unison “y ahí conocí a Estelita Vázquez, todo un personaje”.

“Me tomó mucha confianza y cuando se presentó una vacante, dejé el aeropuerto para venirme a trabajar aquí por 450 pesos mensuales”.

Ahí en la biblioteca trabajó de 1959 a 1962, llegando este último año a la de la Escuela de Derecho para convertirse en el decano de este espacio.

“Cuando llegué, había 179 alumnos y 600 libros mal acomodados y tuve que organizarlos. Hoy ya se tienen más de 15 mil libros”.

Recuerda que en la escuela había sólo tres mujeres y que los alumnos de Ciencias Químicas les hacían burla diciendo que en la Unison “había mujeres bonitas, horribles… ¡y las de Leyes!”.

Cita que la escuela en esos días se ubicaba en el edificio principal de la universidad; luego pasó a donde está hoy el Departamento de Economía; después en donde estuvo la preparatoria central y de ahí a su ubicación actual.

Recuerda que se jubiló a los 33 años de trabajo… pero a los trece días le volvieron a hablar para que continuara en el mismo puesto.

Hoy es asesor de la biblioteca

“Vienen, me consulta y yo les ayudo en todo lo posible; he hecho labor social aquí”.

Poder servir a los alumnos es lo que más le gusta de su trabajo.

Le encanta investigar, consultar, especialmente sobre botánica, biología… las plantas medicinales, todo, para ponerlo al servicio de los demás, compartiendo el conocimiento. “Si tu das, vas a recibir”.

También le gusta investigar, hurgar, “y es que aquí está todo el saber y ahora con más razón de esa maravilla que se llama Internet, aunque la base esté en lis libros… y más completo”.

Don Francisco Estudio hasta la primaria en Imuris y su esposa se llama Martha de los Reyes de De la Torre; sus hijos son Francisco Rafael, Berna Rosario y Daniel.

“Berna… por la capital de Suiza; eso me gustó y así le puse su nombre”.

¿Su mejor momento como bibliotecario de la Unison?

Considera que ha tenido muchos momentos muy agradables y satisfactorios en su labor.

“En primer lugar, los honores que me han hecho, como la distinción de que la biblioteca lleve mi nombre desde la rectoría de Jorge Luis Ibarra Mendívil. La placa la inauguró el ex gobernador Armando López Nogales.

Expresó que está agradecido con el ex gobernador porque con la venta de su libro sobre la Nueva Ley Agraria, le ha entregado las regalías, entre otros apoyos.

¿Algún personaje que recuerde en su servicio bibliotecario?

Recorrió su mirada en el tiempo y cita a dos ex gobernadores: Carlos Armando Biébrich y Armando López Nogales.

¿Y de los académicos?

“Infinidad de alumnos que hoy son distinguidos profesores del Derecho. “A todos los conozco y afortunadamente no tienen nada que sentir de mi persona. He hecho grandes amistades con ellos”.

Fíjate, Jesús: “Una vez en la Ciudad de México sentí que alguien me abrazaba por la espalda; volteo rápido y era el que fue senador de la República, Fernando Mendoza Contreras”.

Cuenta otra anécdota: Aquella vez cuando sólo había un libro de Medicina Legal y tres jóvenes iban a tener un examen de esa materia. Se trataba del mismo Fernando Contreras, Santiago Cota de la Torre y “El Picas” Navarro.

“Bueno, pues de pronto vi que partieron en tres el libro y se lo repartieron una parte cada uno… les dije que eso estaba mal, pero se fueron rápido. Por fortuna, resulta que cuando volvieron, me lo trajeron encuadernado”.

Cita también a otro gran maestro, el doctor Carlos Arellano García, que fue secretario de la escuela, así como otra eminencia, el doctor Pérez Nieto e incluso Ignacio Burgoa Orihuela.

Don Panchito no quiso despedirse de esta entrevista sin ofrecer un mensaje a las nuevas generaciones de estudiantes universitarios:

Puntualiza en que deben prepararse “porque ahora con este mundo tan difícil y a veces conflictivo y falta de valores el que no entiende esto, se queda atrás y no hace nada. Deben dedicarse al estudio porque es lo que los va a salvar…”.



La nota apareció en el portal de la Unison: www.uson.mx

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